Cuando mencionas la palabra "esquiar" en México, la reacción de la mayoría es abrir los ojos de par en par y soltar un: "¿En serio? ¿Aquí?"
Es normal. En el imaginario colectivo, México es sinónimo de las playas turquesas de Cancún, el sol radiante de Oaxaca o los desiertos del norte. ¿Pistas de esquí cubiertas de blanco? Suena a una realidad alternativa. Pero esta vez, me lancé a descubrir ese secreto invernal que los locales tienen bien guardado: ¡y sí, efectivamente esquié en México!
Esquiar en México: No es una leyenda urbana
Mi destino fue Arteaga, en el estado de Coahuila. Si no te suena el nombre, anótalo ya: es un Pueblo Mágico con todas las letras.
Está muy cerca de Monterrey, así que llegas rápido por carretera. Debido a su altitud y clima único, las nevadas son comunes en invierno, por lo que en redes sociales ya se le conoce como la "Suiza Mexicana".
Lo que realmente me voló la cabeza fue el centro vacacional: Bosques de Monterreal. Antes de ir, veía las fotos y pensaba: "¿No será puro Photoshop?". Pero al poner un pie en la nieve, todas mis dudas se esfumaron:
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Paisajes tipo europeo: Bosques de pinos cubiertos de blanco y cabañas alpinas en forma de "A" por todos lados.
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Vistas espectaculares: Con la Sierra Madre de fondo, el aire frío y el olor a pino, de verdad sientes que te escapaste a un pueblito en los Alpes.
La experiencia en la nieve: Un paraíso para principiantes y familias
Vamos a ser honestos: si eres un experto que esquía cada año en Colorado, los Alpes o Japón, el tamaño de las pistas aquí no se compara con esos destinos de clase mundial.
Sin embargo, en un país tan tropical como el nuestro, tener un complejo así es casi un milagro. Su encanto está en su accesibilidad:
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Ideal para empezar: La pista principal tiene unos 230 metros y una pendiente perfecta para quienes nunca se han puesto unos esquís y solo quieren aprender a mantener el equilibrio.
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Todo incluido: No necesitas cargar con nada. Ahí mismo rentas el equipo completo: esquís, botas y bastones.
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Instructores profesionales: Hay profes con mucha paciencia. Mi grupo y yo fuimos en plan "explorador" y, aunque nos llevamos un par de sentones, la risa y la adrenalina de estar en la nieve valen más que cualquier fiesta en la playa.
Mucho más que esquí: Un ritual de invierno
Si no quieres pasar todo el día en los esquís, Bosques de Monterreal tiene vibra de resort de lujo con muchas opciones:
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Diversión en la nieve: Súbete a una cuatrimoto o lánzate en trineo.
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Exploración extrema: Cabalgatas por el bosque nevado o senderismo para llenar los pulmones de aire puro.
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Relax total: ¿Qué tal un partido de golf frente a la montaña o un chapuzón en la alberca techada y el jacuzzi?
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Noches de fogata: Al caer el sol, nada como refugiarte en tu cabaña con chimenea, un chocolate caliente o una copa de vino, viendo nevar por la ventana. Es ahí donde piensas: "¡No puedo creer que sigo en México!"
Hablemos de presupuesto: Cuentas claras
Aquí viene la pregunta del millón: ¿Es caro? Hay que reconocer que no es un viaje "baratito". Mantener instalaciones de esquí en un lugar donde la nieve no es eterna requiere una inversión enorme.
Tus gastos principales serán:
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Paquetes de esquí: Entrada, uso de pista y renta de equipo.
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Hospedaje: Quedarse en las cabañas del resort es la mejor experiencia, pero los precios suben, sobre todo en temporada alta o puentes.
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Transporte y comida: El traslado desde Monterrey y el consumo dentro del lugar.
En resumen, sí sale más caro que un fin de semana común de "pueblear". Pero piénsalo así: estás pagando por una experiencia única. No tener que sacar el pasaporte para vivir un invierno de película tiene su valor.
¿Quieres ir, pero el presupuesto está algo "ajustado"?
Te entiendo perfecto. A veces sale el plan ideal, pero entre la letra del coche, las cuentas de la casa o los gastos de la chamba, no siempre hay flujo de efectivo para una aventura así.
En estos casos, lo primero es la responsabilidad financiera. Pero hoy en día hay opciones para no quedarse con las ganas:
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Planea con tiempo: Busca promociones en temporada baja o reserva con meses de anticipación.
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Financiamiento inteligente: En México ya conocemos herramientas que nos echan la mano con estos "gustitos". Hay quienes usan opciones de crédito digital de corto plazo para financiar el viaje y luego pagarlo cómodamente cuando llega la quincena. Si tienes tus pagos bajo control, es una forma de no dejar pasar la oportunidad de vivir algo diferente este invierno.
Al final, el dinero va y viene, pero la primera vez que esquías con tus amigos es un recuerdo que te queda para siempre.
Reflexión final
Si tú, como yo, eras de los que decía "esquiar en México es imposible", Arteaga te va a callar la boca de la mejor manera.
Quizá no sea la pista más grande del mundo, pero la sensación de decir "mira lo que tenemos en nuestro país" es increíble. A veces, la magia del viaje no es el destino, sino la sorpresa de descubrir que lo extraordinario estaba mucho más cerca de lo que pensábamos.
Este invierno, olvídate un rato de la arena y saca la chamarra. ¡Coahuila te espera para vivir tu propia odisea blanca!