Mi experiencia como joven recién egresado
Cuando recién me gradué, mis amigos y yo siempre hablábamos de lo mismo: ¿cuándo nos íbamos a independizar por fin y salir de casa de nuestros padres? Ya teníamos trabajo, pero la realidad nos dio un balde de agua fría: rentar por primera vez en México es carísimo.
1. ¿En qué se va el dinero cuando rentas por primera vez?
En ciudades como Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, rentar un departamento por primera vez normalmente implica pagar varios gastos de golpe:
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El primer mes de renta
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El depósito (generalmente equivalente a un mes de renta)
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Honorarios o gastos administrativos (en algunos casos)
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Gastos básicos para empezar a vivir: cama, muebles, utensilios, internet, etc.
Es decir, eso significa que necesitas el equivalente a dos o incluso tres meses de renta en efectivo desde el inicio.
Para alguien que acaba de graduarse y apenas empieza su vida laboral, no es poca cosa.
2. Tener trabajo no siempre significa tener liquidez
Nuestra situación era muy típica:
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Ya teníamos empleo
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Teníamos fecha fija de pago
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No teníamos muchos ahorros
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No siempre era posible pedir ayuda inmediata a la familia
Y justo por eso, mi amigo y yo estábamos estancados en el mismo punto: "No es que no queramos rentar, es que simplemente no tenemos el capital inicial a la mano."
Platicando, nos dimos cuenta de algo: si tenemos un ingreso estable, el problema no es el dinero, sino el "timing". Podríamos usar un financiamiento para cubrir ese hueco mientras llega la quincena.
3. La decisión que tomé: usar un crédito formal como solución temporal
Al final, opté por utilizar una herramienta de financiamiento formal y regulada en México para cubrir ese primer paso.
Mi razonamiento fue muy claro:
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No estaba endeudándome para gastar de más
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No era una deuda a largo plazo
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Era una forma de cubrir un gasto inmediato con ingresos que sabía que iba a recibir pronto
El dinero lo utilicé principalmente para:
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El depósito
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El primer mes de renta
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Parte de los gastos iniciales de mudanza
En cuanto recibí mi sueldo, liquidé el préstamo según lo acordado, sin generar una carga financiera a largo plazo. Gracias a esa decisión, pude mudarme al departamento que realmente me gustaba en lugar de tener que conformarme con cualquier otra opción.
4. ¿Qué debes considerar si piensas pedir un préstamo para rentar en México?
Aquí quiero enfatizar un punto vital: El préstamo en sí no es el problema; el secreto está en "cómo pides el dinero". Si te encuentras en la misma situación que yo y solo lo necesitas para cubrir esa urgencia inicial, asegúrate de seguir estas reglas de oro:
A. Usa solo plataformas formales y reguladas
En México, asegúrate de que la entidad:
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Esté registrada o supervisada por CONDUSEF
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Sea clara con tasas, comisiones y costos totales
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Tenga contratos transparentes y condiciones entendibles
B. Pide solo lo que sabes que puedes pagar
Antes de solicitar cualquier crédito, haz números reales:
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¿Cuánto ganas al mes?
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¿Cuáles son tus gastos fijos?
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¿Cuánto puedes destinar al pago sin afectar tu estabilidad?
No pidas más solo porque “te lo ofrecen”.
C. Ten claro que es una solución de transición
Para mí, el préstamo fue simplemente el impulso que necesitaba para dar el gran paso de 'vivir con mis padres' a 'lograr una verdadera independencia', y no un estilo de vida basado en deudas a largo plazo.
5. Un mensaje honesto para quienes rentan por primera vez
Si estás en esta etapa, quiero decirte algo importante:
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No tener una gran suma de efectivo de golpe no significa que seas menos independiente.
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Usar herramientas financieras de forma inteligente no es sinónimo de ser irresponsable.
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Lo que realmente importa es esto: conocer tus propios límites financieros.
Si tienes:
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Ingresos estables
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Información clara
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Un plan de pago realista
Entonces, usar un préstamo formal como apoyo temporal para rentar puede ser una opción válida y razonable.
6. Reflexión final:
Para mí, mudarme por primera vez no fue solo cambiar de casa, sino empezar a hacerme responsable de mi propia vida.
Si me hubiera quedado esperando por "no tener el dinero suficiente en ese momento", probablemente seguiría sin dar ese gran paso.
Espero que mi experiencia te sirva de referencia si hoy te encuentras dudando. Mi intención no es decirte pide un préstamo porque sí, sino recordarte que, bajo un esquema responsable, legal y racional, siempre tienes opciones.