Al contratar un seguro de gastos médicos, la mayoría comete el error de fijarse solo en la mensualidad. Sin embargo, el verdadero golpe al bolsillo llega cuando te enfermas o tienes un accidente.
Si no quieres llevarte sorpresas en el hospital, necesitas entender cómo juegan en equipo dos conceptos: el deducible (lo que pagas tú antes de que el seguro ponga un peso) y el coaseguro (el porcentaje del total que te toca pagar a ti, que suele ser del 10% o 20%).
Para que dejes de verlos como términos aburridos y veas cómo afectan tu dinero, vamos a hacer cuentas con tres escenarios reales:
Caso 1: Un imprevisto menor o cirugía sencilla ($30,000 pesos)
Imagina que te operan de las cordales o te haces unos estudios caros. Aquí tienes dos opciones de seguro: un plan con deducible bajo de $5,000 pesos (pero coaseguro alto del 20%) y otro con deducible alto de $20,000 pesos (pero coaseguro bajo del 10%).
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Con el deducible bajo ($5,000): Tú pagas tus $5,000 iniciales. De los $25,000 restantes, el seguro te cobra el 20% ($5,000). Total de tu bolsillo: $10,000 pesos.
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Con el deducible alto ($20,000): Tú pagas tus $20,000 iniciales. Del resto ($10,000), pagas el 10% ($1,000). Total de tu bolsillo: $21,000 pesos.
La regla aquí es clara: Si usas el seguro para cosas sencillas o accidentes menores, el deducible bajo siempre te va a salvar el mes.
Caso 2: Una hospitalización de un par de días ($150,000 pesos)
Aquí la cosa se pone seria, por ejemplo, una apendicitis que se complicó un poco. Usando los mismos dos planes anteriores, las matemáticas cambian:
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Con el deducible bajo ($5,000): Pagas tus $5,000. Del resto ($145,000), te toca el 20%, que son $29,000. Total de tu bolsillo: $34,000 pesos.
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Con el deducible alto ($20,000): Pagas tus $20,000. Del resto ($130,000), te toca el 10%, que son $13,000. Total de tu bolsillo: $33,000 pesos.
Como ves, en un gasto mediano, lo que terminas pagando es prácticamente lo mismo. Aquí es donde mucha gente se confunde y piensa que da igual cuál elegir, pero mira lo que pasa cuando el problema es realmente grave.
Caso 3: Una enfermedad grave o accidente fuerte ($1,000,000 de pesos)
Aquí es donde un seguro te salva de la bancarrota. En una emergencia de un millón de pesos, el coaseguro (el porcentaje) pesa muchísimo más que el deducible.
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Con el deducible bajo ($5,000): Pagas tus $5,000. Pero el 20% del resto se convierte en la dolorosa cantidad de $199,000 pesos.
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Con el deducible alto ($20,000): Pagas tus $20,000. Y el 10% del resto son $98,000 pesos.
(Nota: La mayoría de los seguros tienen un "tope de coaseguro" para que esta cifra no suba infinitamente, pero el impacto sigue siendo enorme).
¿Por qué el deducible más bajo no siempre es el mejor?
Casi todo el mundo se va a la segura y pide el deducible más bajo posible porque "da paz mental". Sin embargo, como acabas de ver, en una enfermedad catastrófica un coaseguro alto te puede costar el doble de dinero.
Además, recuerda que un deducible bajo hace que tu mensualidad suba mucho. Al final, estás pagando más dinero todos los meses por una cobertura que, si llega a ocurrir una emergencia gigante, te va a exigir más porcentaje de tu bolsillo.
El mejor consejo que te puedo dar es este:
No compres un seguro a ciegas solo porque la mensualidad se acomoda a tu presupuesto de hoy. Si eres una persona joven, sana y que solo busca protección por si pasa una verdadera tragedia, te conviene elegir un deducible alto con un coaseguro bajo. Pero si sabes que vas a usar el seguro seguido para consultas, tratamientos o cirugías programadas, quédate con el deducible bajo.