Guía rápida:
En Saltillo, la capital de Coahuila, solicitar un préstamo parece ser un trámite de lo más común. Ya sea para cubrir un gasto imprevisto, comprar un auto, remodelar el hogar o emprender un negocio, muchas personas acuden a las llamadas financieras o puntos de servicio crediticio. Sin embargo, casos recientes reportados por los medios locales revelan que los riesgos no se limitan únicamente a las tasas de interés o a la capacidad de pago. Existe un peligro mucho más oculto y severo: la falsificación de contratos y firmas, que resulta en deudas adjudicadas a personas que nunca solicitaron el dinero.
A continuación, basándonos en casos reales ocurridos en Saltillo, explicaremos detalladamente cómo opera este esquema, por qué es tan difícil de detectar a tiempo, el impacto que puede generar y, sobre todo, qué medidas deben tomar los residentes para protegerse.
Un caso real en Saltillo: una deuda inexistente que casi termina en embargo
En agosto de 2023, una familia de Saltillo vivió una situación que parecía sacada de una pesadilla. Según el medio local Vanguardia, una mujer identificada como Laura Esthela recibió una notificación judicial en la que se le informaba que figuraba como aval de un préstamo de aproximadamente 40,000 pesos.
El documento incluía supuestamente su firma y huella digital, y advertía que, de no cubrirse la deuda, podrían embargarse los muebles de su vivienda.
El problema era evidente: Laura aseguró que jamás solicitó ese préstamo, no conocía al supuesto deudor principal y nunca firmó ningún contrato relacionado con esa deuda. Aun así, el proceso legal ya estaba en marcha.
De acuerdo con la denuncia, detrás del caso existiría una red de prestamistas informales, que utiliza contratos aparentemente válidos para “asignar” deudas a personas que nunca participaron en la operación. Cuando la víctima se da cuenta, el asunto ya se encuentra en una etapa legal avanzada, con riesgos reales para su patrimonio.
Este caso no fue aislado. Vecinos y organizaciones civiles comenzaron a señalar que situaciones similares podrían estar ocurriendo en otros puntos de la ciudad.
Cómo se construye una deuda fraudulenta: del uso de datos al proceso legal
1. Uso indebido de datos personales
En muchos casos, el problema comienza con el uso indebido de información personal obtenida mediante filtraciones o prácticas irregulares, como copias de credenciales oficiales, comprobantes de domicilio, fotografías de documentos enviadas por WhatsApp o datos entregados previamente a intermediarios y supuestas financieras sin la debida verificación.
Una vez en manos equivocadas, esta información puede utilizarse sin autorización para elaborar contratos, pagarés o cartas de aval, dando origen a una deuda que la persona nunca solicitó.
2. Contratos falsificados que aparentan ser legales
A partir de estos datos, los prestamistas ilegales crean contratos que aparentan cumplir con los requisitos formales, incluyendo montos, plazos, firmas y huellas. Aunque se trate de documentos falsos, pueden ser aceptados inicialmente como prueba en un proceso legal.
Mientras no exista una pericial grafoscópica que demuestre la falsificación, el contrato puede considerarse provisionalmente válido, lo que obliga a la presunta víctima a demostrar su inocencia en lugar de que el acreedor pruebe la legitimidad del préstamo.
3. Un proceso legal que avanza antes de que la víctima reaccione
Cuando la persona se entera de la deuda, el procedimiento legal suele estar ya avanzado, con expedientes abiertos, requerimientos de pago e incluso órdenes de embargo precautorio.
Esto genera una situación de alta presión, con gastos legales y riesgo inmediato sobre el patrimonio del afectado, aun cuando nunca recibió el dinero del préstamo ni participó conscientemente en la firma del contrato.
¿Cómo protegerse y evitar caer en este tipo de situaciones?
1. Verificar siempre a la institución
En México, las instituciones financieras formales pueden consultarse en los registros de CONDUSEF. Si una empresa evita hablar de su regulación o promete préstamos “sin requisitos” y “sin revisión”, es una señal de alerta.
2. Proteger los datos personales
No se deben entregar copias de identificaciones ni comprobantes a personas o empresas no verificadas. Tampoco enviar documentos por canales informales sin saber quién los recibirá y con qué fin.
3. Actuar de inmediato ante una deuda desconocida
Si una persona recibe una notificación sobre una deuda que no reconoce, debe:
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Buscar asesoría legal de inmediato
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Solicitar una pericial de firmas y huellas
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Reunir toda la documentación posible
Actuar rápido puede marcar la diferencia entre detener el proceso o enfrentar un embargo.
Conclusión: un préstamo es un asunto legal, no solo financiero
Una deuda inexistente puede convertirse en un problema real si no se toman las precauciones adecuadas. Por eso, antes de solicitar cualquier crédito, es indispensable verificar, leer y protegerse.
La prevención es la mejor defensa para evitar que un problema financiero se transforme en un conflicto legal que afecte tu patrimonio y tu tranquilidad durante años.