Estoy en mi cuarto, en una colonia del norte de la Ciudad de México, mirando por la ventana. El sonido de la lluvia sobre el techo de lámina parece un reloj en cuenta regresiva: me recuerda que mañana vence la renta y sigo sin completar.
Me llamo Alejandro. Vendo tacos de canasta en un tianguis. Aquí en México estamos acostumbrados a decir "mañana", pero para mí, el mañana no es esperanza; es el sonido del cobrador tocando a mi puerta.
Cuando la vida se vuelve un callejón sin salida
Hace dos días, mi moto —que es mi herramienta de trabajo y el sustento de mi familia— tronó. El mecánico me dijo que el chiste sale en 3,000 pesos. En otros tiempos, eso sería el esfuerzo de un par de semanas, pero hoy, con mi hija con calentura y el recibo de la luz por vencer, esos 3,000 pesos parecen un muro imposible de escalar.
Fui al banco, pero al ver las escaleras de mármol y la mirada de sospecha del guardia, me dio para atrás. No tengo recibos de nómina, mi Buró de Crédito no es perfecto... para ellos, soy invisible.
Esa sensación de asfixia es real:
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Insomnio total: La cabeza no deja de dar vueltas pensando en los recibos.
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Orgullo roto: No quieres ni contestar el cel a los parientes para que no piensen que vas a pedirles prestado.
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La tentación del peligro: Miras esos papelitos pegados en los postes que dicen "dinero fácil" y te da miedo, porque sabes que los préstamos "gota a gota" son una trampa.
Un respiro en el camino: Cómo conocí a ALA
Estaba a punto de empeñar la televisión de la casa cuando Mario, mi vecino del puesto de junto, me enseñó una aplicación en su celular: ALA.
—"Carnal, yo estuve ahí", me dijo Mario dándome una palmada en la espalda. —"ALA no es como esos que te andan correteando. Es para gente como nosotros que ocupa un empujón rápido".
Descargué la app sin mucha fe. Me sorprendió que no hubo papeleos eternos ni esas miradas frías del banco. En unos minutos, mi solicitud fue aprobada. No fue una fortuna, pero fue lo justo para arreglar la moto y comprar las medicinas de mi niña.
La vida no se volvió color de rosa de la noche a la mañana, pero esa noche, por fin, pude dormir.
¿Cómo identificar un préstamo seguro y confiable en México?
Entiendo tu urgencia, pero entre más desesperado estés, más frío debes tener el corazón. En México abundan los fraudes. Para proteger tu lana y a tu familia, antes de elegir un producto como ALA, checa siempre estos puntos:
1. Registro ante CNBV y CONDUSEF
Cualquier institución seria debe estar registrada y bajo la lupa de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) o la CONDUSEF. Si la app no tiene datos legales claros, ¡huye de ahí!
2. Transparencia en el CAT
Un préstamo seguro te dirá siempre el CAT (Costo Anual Total) de forma clara. Si te ocultan las letras chiquitas o el interés suena a robo, es una trampa.
3. Permisos de privacidad
Las apps legales solo piden lo necesario. Si una aplicación de préstamos te pide acceso a todas tus fotos privadas o a las redes sociales de tus contactos, desinstálala de inmediato.
4. ¡Nunca des dinero por adelantado!
Esta es la regla de oro: Cualquier lugar que te pida dinero para "gastos de gestión", "seguro" o "desbloqueo" antes de depositarte el préstamo, es 100% un fraude.
Un mensaje para ti que estás en la oscuridad
Te falte dinero hoy no significa que hayas fallado. Es solo una "mala racha".
Elegir herramientas seguras, rápidas y transparentes como ALA es usar una escalera para salir del hoyo, no un pozo más profundo. Cuida a tu familia, protege tu crédito y recuerda que siempre sale el sol, incluso después de la lluvia más fuerte en la ciudad.