Si eres de Toluca, seguro te va a sonar familiar: salir temprano con frío, atorado en Paseo Tollocan, y pensar más de una vez “¿y si mejor me voy a la CDMX?”. A mí me pasó. Al principio era solo una idea vaga —mejores oportunidades, más movimiento, otra vida— hasta que un día dije: va, sí quiero hacerlo.
El problema llegó justo después de tomar la decisión: el dinero. Porque mudarse no es solo empacar cajas y ya. Es enfrentarte a gastos que, honestamente, al inicio abruman.
Por eso quiero compartirte mi experiencia y lo que aprendí en el camino, por si tú también estás en ese punto de “quiero irme, pero no sé cómo pagar todo sin ahogarme”.
Mudarse no es barato… y eso casi me hace echarme para atrás
Toluca tiene cosas buenas, claro. Pero cuando empiezas a comparar el mercado laboral y las oportunidades de la CDMX, la diferencia se siente fuerte. El verdadero golpe no es solo la renta, sino todo lo que viene junto con el aterrizaje.
En mi caso, estos fueron los gastos que más pesaron (y que casi nadie te dice desde el inicio):
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Depósito + primer mes de renta En CDMX es lo normal. Si encuentras algo decente en $12,000 MXN, necesitas tener $24,000 de golpe. Así, sin anestesia.
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La mudanza en sí Llevar tus cosas desde Toluca no es tan sencillo ni barato. Un flete a colonias como Roma, Del Valle o Narvarte se come buena parte de tus ahorros.
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El mes “fantasma” Ese periodo donde ya te mudaste, pero todavía no cae el primer sueldo. Transporte, comida, servicios… todo sigue corriendo.
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Aval o póliza jurídica Yo no tenía aval en CDMX, así que la póliza fue obligatoria. Fácil se va entre el 30% y 50% de una renta.
Ahí fue cuando entendí que no era falta de ganas, sino falta de liquidez.
Pedir un préstamo no es tan mala idea como parece (si lo haces bien)
Voy a ser honesto: yo también le tenía miedo a la palabra “préstamo”. Sentía que era empezar mi vida adulta con una carga. Pero con el tiempo entendí algo importante: un crédito no es el problema, el problema es usarlo sin plan. En este contexto, pedir un préstamo para mudarme no fue un capricho, fue una inversión en mí mismo y en mi carrera.
Esto fue lo que realmente me ayudó:
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Tener el dinero cuando lo necesitaba, no cuando “ya me alcanzara”.
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No quedarme en ceros, porque mudarte sin un colchón sí da miedo.
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Empezar a construir historial crediticio, algo que después abre muchas puertas.
Lo que sí recomiendo hacer antes de pedir cualquier crédito
Si estás pensando en financiar tu mudanza, esto es lo que a mí me hubiera gustado saber desde el principio:
1. Saca tu número real (sin autoengañarte)
Haz la suma completa: renta, depósito, mudanza, servicios, comida del primer mes… y agrégale un extra del 15%. Créeme: en CDMX siempre sale algo que no tenías contemplado.
2. Busca plataformas reguladas
Revisa el CAT y asegúrate de que la mensualidad no supere el 30% de lo que esperas ganar.
3. Roomies no es retroceso, es estrategia
Compartir depa al inicio me ayudó muchísimo. Menos renta, menos presión y más tiempo para acomodarme a la ciudad.
¿Y el trámite? Más sencillo de lo que parece
Algo que me sorprendió es que no necesitas estar ya en CDMX para pedir un crédito. En la mayoría de plataformas solo te piden:
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INE vigente
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Comprobante de domicilio (el de Toluca funciona sin problema)
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Comprobantes de ingresos o estados de cuenta
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Buen historial en Buró (esto sí marca diferencia en la tasa)
Todo se puede hacer en línea, sin vueltas innecesarias.
La pregunta que me hizo decidirme: ¿qué pierdo si no me voy?
Al final, lo que más me movió no fue el préstamo, sino pensar en el costo de quedarme. Quedarme en Toluca por no tener el dinero inicial significaba dejar pasar mejores sueldos, contactos, experiencias y crecimiento profesional. Visto así, el crédito no era una deuda eterna, era el empujón que me faltaba para avanzar.
Toluca siempre va a estar ahí, con su neblina y su calma. Pero si la CDMX te está llamando, no tiene por qué quedarse solo en una idea. Con números claros, cabeza fría y un préstamo bien pensado, ese trayecto por la carretera deja de ser un sueño y se vuelve el inicio de otra etapa de tu vida.