La cuesta de enero en México no concluye con el primer día de febrero; por el contrario, se extiende y se agudiza con una de las festividades de mayor arraigo cultural y consumo doméstico en el país: el Día de la Candelaria. Este año, el panorama para las familias mexicanas presenta un desafío estructural significativo. Según datos recientes del sector de pequeño comercio, el gasto destinado a esta celebración experimentará un incremento del 14% en comparación con el año anterior, un avance que supera el índice de inflación general y que pone a prueba la liquidez de los hogares en un momento de vulnerabilidad financiera estacional.
Este fenómeno no es un evento aislado de consumo, sino un síntoma de la dinámica de precios en la categoría de alimentos y servicios, que continúa ejerciendo una presión desproporcionada sobre el poder adquisitivo. Para el analista y el ciudadano, entender las implicaciones de este aumento es fundamental para gestionar el flujo de efectivo en un trimestre que se perfila complejo.
Antecedentes: La persistencia de la inflación en la canasta básica
Para comprender por qué el festejo de la Candelaria se ha encarecido por encima de las expectativas, es necesario observar el comportamiento de los insumos básicos durante el último año. Aunque el Banco de México (Banxico) ha mantenido una política monetaria restrictiva, con tasas de interés en niveles históricamente altos para contener la escalada de precios, la inflación no subyacente —específicamente en el rubro de productos agropecuarios— ha mostrado una resistencia notable a la baja.
El maíz, la harina, el azúcar y, de manera crítica, los energéticos (gas LP y electricidad), han sufrido ajustes al alza derivados de factores climáticos y costos de logística. En 2025, la economía mexicana navegó por aguas turbulentas donde, si bien el tipo de cambio favoreció la importación de ciertos insumos (el llamado "superpeso"), los costos de producción local para el pequeño comercio no se redujeron en la misma proporción. Esto ha generado un efecto de arrastre que culmina en el precio final de productos emblemáticos como el tamal y el atole, cuyos costos de elaboración han absorbido el encarecimiento de la mano de obra y los insumos primarios.
Situación Actual: Un incremento del 14% que golpea el flujo de caja
El reporte de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) es contundente: cumplir con la tradición de los tamales representará un desembolso 14% superior al de 2025. En términos microeconómicos, esto significa que una familia o un grupo de trabajadores que destina recursos a esta celebración verá reducida su capacidad de maniobra para otros gastos fijos.
El desglose del impacto en el bolsillo
El incremento no es lineal. Los precios varían significativamente dependiendo del canal de distribución. Mientras que en los canales tradicionales (puestos de calle y mercados) el alza se intenta contener para no ahuyentar al cliente, en las franquicias y supermercados el aumento refleja de forma más agresiva los costos operativos.
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Insumos clave: El precio de la hoja de maíz, la manteca de cerdo y las proteínas (pollo y cerdo) han registrado volatilidades que obligan al pequeño comerciante a ajustar sus precios al alza para mantener un margen de utilidad mínimo.
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Efecto Multiplicador: La Candelaria no solo implica la compra de alimentos. El ciclo económico de la fecha incluye la vestimenta del "Niño Dios" y servicios religiosos, sectores que también han ajustado sus tarifas conforme al incremento del salario mínimo y los costos de las materias primas textiles.
Para una familia promedio, el gasto de esta festividad puede representar entre el 15% y el 20% de un ingreso semanal, lo que obliga a recurrir al endeudamiento mediante tarjetas de crédito o, en casos más críticos, a esquemas de financiamiento informal que merman la salud financiera a largo plazo.
Análisis de Liquidez: La importancia de la prevención financiera
Uno de los conceptos más críticos en la economía doméstica es la gestión de liquidez. La liquidez es, esencialmente, la capacidad de una persona o familia para cumplir con sus obligaciones financieras de corto plazo sin incurrir en pérdidas o deudas onerosas. El aumento del 14% en el gasto de la Candelaria es un recordatorio de que los choques de consumo estacionales pueden desestabilizar un presupuesto mal planificado.
Cuando el gasto familiar sube por encima de la inflación general, el ahorro corriente se ve comprometido. En este escenario, la estrategia de prevención se vuelve el activo más valioso. Aquellos hogares que cuentan con herramientas de liquidez inmediata —ya sea un fondo de emergencia o acceso a instrumentos financieros de bajo costo— pueden absorber estos incrementos sin desequilibrar el pago de servicios básicos o rentas.
Sin embargo, la realidad de gran parte de la población mexicana es la dependencia del flujo de efectivo diario. Ante un incremento de precios en alimentos básicos, la "capacidad de asombro" financiera se agota y se entra en un ciclo de estrés financiero. Por ello, es imperativo que el consumidor analice su flujo de caja: si el gasto en tradiciones supera la capacidad de generación de ingresos del mes, se está comprometiendo la solvencia del trimestre completo.
Proyecciones a futuro y política monetaria
Mirando hacia el resto de 2026, el comportamiento de los precios en el Día de la Candelaria actúa como un indicador temprano de las presiones inflacionarias que persistirán en el sector servicios y alimentos. Se espera que el Banco de México mantenga una postura cautelosa. Si bien se anticipan posibles recortes en la tasa de referencia hacia finales del primer semestre, la inflación en alimentos sigue siendo el "foco rojo" de la agenda económica.
Las proyecciones sugieren que el consumo interno seguirá siendo un motor de la economía, pero su dinamismo podría verse frenado si el poder adquisitivo real no se recupera a la misma velocidad que los precios de la canasta básica. El fenómeno de la "inflación de las tradiciones" podría llevar a un cambio en los hábitos de consumo, donde las familias opten por celebraciones más austeras o sustituyan productos de marca por opciones genéricas para preservar algo de capital de trabajo doméstico.
Conclusión y Recomendaciones de Gestión
El incremento del 14% en el gasto del Día de la Candelaria no debe tomarse a la ligera. Es una señal clara de que la estabilidad de precios aún no ha llegado a la mesa de todos los mexicanos. Desde una perspectiva de análisis financiero, la recomendación editorial es la prudencia y la diversificación de fuentes de liquidez.
Es fundamental que las familias comiencen a ver sus finanzas personales no solo como el acto de "llegar a fin de mes", sino como la gestión de una pequeña entidad económica que requiere planeación presupuestaria y previsión. Ante un entorno de tasas altas y precios volátiles, contar con una reserva de capital o herramientas que permitan obtener liquidez de manera eficiente y controlada es la mejor defensa contra la erosión del patrimonio.
La tradición es parte esencial de nuestra identidad, pero la resiliencia económica es lo que garantiza que esas tradiciones puedan continuar en el futuro sin comprometer la estabilidad del hogar. En este 2026, la clave no será cuánto se gasta, sino qué tan preparados estamos para gestionar los costos de nuestra cultura en una economía en constante transformación.
(Fuente: Forbes, "Gasto familiar por el Día de la Candelaria subirá 14%: pequeño comercio")