Seguro te ha pasado: un primo, un compa o hasta tu hermano se acerca con esa mirada que ya conoces y te suelta la frase: “Oye, ¿no tendrás una lanita que me prestes? Te la devuelvo en la quincena...”
En ese momento, tu mente se vuelve un caos. Quieres ayudar, pero también sabes que en México existe el dicho: “Dinero prestado, dinero perdido”. En foros financieros como MexicoFinanciero, la mayoría coincide en que prestarle a la familia es la forma más rápida de arruinar una Navidad.
Pero, ¿hay forma de ayudar sin salir raspado? Aquí te decimos cómo manejarlo como un profesional.
1. Aplica la "Regla de Oro" de las finanzas
Antes de decir que sí, hazte estas tres preguntas clave:
-
¿Es una urgencia o un deseo? No es lo mismo un tema de salud que alguien que quiere dinero para tapar otro préstamo mal administrado.
-
¿Puedo vivir sin ese dinero? Nunca prestes algo que necesites para tu renta, tu súper o tus propias metas.
-
¿Qué dice mi instinto? Si ya sabes que esa persona es "mala paga", no te sientas mal por decir que no. Tu estabilidad financiera va primero.
2. El arte de decir "no" (sin quedar mal)
Si decides no prestar, no necesitas inventar historias complejas. Una respuesta honesta y firme suele ser suficiente:
-
"Ahorita tengo mi capital comprometido en un proyecto personal y no puedo disponer de él."
-
"Me encantaría apoyarte, pero por política personal no mezclo dinero con familia para no afectar nuestra relación."
3. La alternativa inteligente: Presenta a ALA
A veces, la mejor forma de ayudar no es sacando billetes de tu cartera, sino guiando a la persona hacia una solución profesional. Aquí es donde entra ALA.
En lugar de convertirte en el cobrador de la familia (un papel que nadie quiere), puedes recomendarle que use nuestra plataforma. ¿Por qué es mejor para ambos?
-
Autonomía para ellos: En ALA entendemos que todos pasamos por baches. Le damos la oportunidad de resolver su problema por su cuenta, sin deberle favores a nadie.
-
Tranquilidad para ti: Tu dinero se queda donde debe estar: contigo. Tú mantienes tu paz mental y ellos obtienen el respiro financiero que necesitan.
-
Proceso transparente: A diferencia de un préstamo "de palabra", con ALA todo es claro desde el principio. Sin letras chiquitas y con la seguridad de una herramienta diseñada para el mercado mexicano.
4. Si de plano vas a prestar, "papelito habla"
Si después de todo decides soltar la lana, hazlo de manera formal:
-
Establece fechas fijas: Nada de "cuando puedas". Define días exactos de pago.
-
Usa transferencias: Evita el efectivo para que siempre quede un rastro digital del movimiento.
-
No te sientas mal por cobrar: Es tu esfuerzo el que está en juego.
En conclusión: Ayudar a los que queremos es parte de nuestra cultura, pero hacerlo con inteligencia es lo que protege nuestras relaciones a largo plazo. La próxima vez que alguien te pida un "parote", recuerda que siempre puedes referirlos a ALA para que lo resuelvan como expertos.