En el ecosistema financiero de México y Latinoamérica, la Probabilidad de Incumplimiento es el "termómetro" del riesgo. No se trata de una simple suposición, sino de un cálculo estadístico que las instituciones financieras utilizan para proteger su capital.
Cuando solicitas una tarjeta de crédito en BBVA, un préstamo en Nubank o un crédito hipotecario, el banco no se pregunta "si quieres pagar", sino "si puedes y vas a pagar". La PI cuantifica esa duda.
En pocas palabras:
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Es una predicción: Estima qué tan probable es que alguien (persona o empresa) deje de pagar.
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Se mide en porcentaje: Va del 0% (seguridad total) al 100% (impago seguro).
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Es la base del crédito: Determina si te prestan dinero y qué tasa de interés te cobrarán.
¿Cómo se calcula la PI?
El proceso no es lineal, sino que utiliza modelos econométricos (como la regresión logística o modelos de machine learning) para arrojar un número.
La fórmula técnica simplificada dentro del riesgo crediticio es:
PI=Número de clientes que incumplieron/Total de clientes similares en el grupo
Sin embargo, para el usuario común o el administrador de una PYME, lo importante es entender que a mayor riesgo percibido, mayor será la tasa de interés para compensar la posibilidad de pérdida.
Diferencia clave: Probabilidad de Incumplimiento vs. Pérdida en Caso de Incumplimiento (LGD)
Es común confundir estos términos, pero entender su diferencia es vital para la gestión financiera:
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Probabilidad de Incumplimiento (PI): Responde a "¿Qué tan probable es que falle el pago?". Es un porcentaje de probabilidad.
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Pérdida en Caso de Incumplimiento (LGD): Responde a "¿Cuánto dinero perderé realmente si falla?". Si un cliente deja de pagar un crédito de $100,000 pero el banco puede recuperar $60,000 vendiendo una garantía (como un auto), la LGD es solo del 40%.
Aplicaciones prácticas: ¿Para qué sirve en el mundo real?
La PI no solo vive en los servidores de los bancos; tiene usos directos en la economía diaria:
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Fijación de Precios (Pricing): Permite a las Fintech asignar tasas personalizadas. Los clientes con PI baja obtienen tasas "Premium".
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Cálculo de Reservas: Los reguladores (como la CNBV en México) exigen a los bancos guardar una cantidad de dinero específica basada en la PI de su cartera para evitar quiebras sistémicas.
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Decisiones de Inversión: Los inversionistas en bolsa o bonos revisan la PI de las empresas para decidir si compran su deuda.
Ejemplo claro: El caso de una PYME en CDMX
Imagina dos empresas que solicitan un crédito de $500,000 MXN:
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Empresa A: Tiene 10 años en el mercado, ventas estables y nunca se ha retrasado en pagos. Su PI es del 2%. El banco le ofrece una tasa del 12% anual.
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Empresa B: Es una startup con 6 meses de vida y flujo de caja irregular. Su PI es del 15%. El banco, para protegerse, le ofrece una tasa del 28% anual o simplemente rechaza la solicitud.
El error común de "esperar al último momento"
Un error grave que cometen tanto personas como empresas en Latinoamérica es ignorar su propia probabilidad de riesgo hasta que necesitan el dinero.
Consejo práctico: La PI es dinámica. Si detectas que tus ingresos bajarán, renegocia tus deudas antes de que el modelo estadístico te detecte como "potencial incumplido". Una vez que la PI sube en los sistemas, el acceso al crédito se cierra casi instantáneamente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Mi Score de Crédito es lo mismo que mi PI?
No exactamente, pero están ligados. El Score es una puntuación (ej. 700 puntos), mientras que la PI es la interpretación estadística de ese puntaje convertida en probabilidad.
¿Puede bajar mi Probabilidad de Incumplimiento?
Sí. Pagando puntualmente, reduciendo el nivel de utilización de tus tarjetas y evitando solicitar muchos créditos al mismo tiempo, tu perfil de riesgo mejora y tu PI disminuye.
¿Cómo afecta la inflación a la PI?
La inflación alta suele subir la PI general de la población, ya que el costo de vida aumenta y las personas tienen menos dinero disponible para cubrir sus deudas, incrementando el riesgo sistémico.
¿Qué periodo de tiempo cubre la PI?
Usualmente se calcula a un horizonte de 12 meses, aunque en modelos más complejos (como bajo la normativa IFRS 9) se calcula sobre toda la vida restante del préstamo.