El reciente informe de Banxico revela que en el tercer trimestre de 2025 la Cuenta corriente de México registró un superávit de 2,325 millones de dólares, equivalente a aproximadamente 0.5% del PIB. Este resultado contrasta con el déficit observado en el trimestre anterior e igual periodo de 2024, lo cual representa un giro apreciable en las cuentas externas del país.
Este resultado debe ser como una señal positiva —una mejora en el balance externo— pero al mismo tiempo con cautela, dado que los factores que lo impulsaron presentan riesgos y limitaciones.
1. Factores detrás del superávit
Banxico atribuye el superávit principalmente a:
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Un incremento en el saldo de mercancías no petroleras.
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Una disminución del déficit en el ingreso primario.
Esto sugiere que las exportaciones mexicanas, más allá del petróleo, han ganado dinamismo —ya sea productos manufacturados, agrícolas u otros— lo que refuerza la competitividad externa del país en contextos internacionales complejos.
Por otro lado, la mejora vino en un escenario global de relajación financiera y mayor apetito por riesgo, lo que facilitó flujos de inversión hacia economías emergentes como México.
2. ¿Qué ventajas ofrece este superávit?
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Mayor resiliencia externa. Un saldo positivo en cuenta corriente reduce la necesidad de financiamiento externo y fortalece la posición frente a choques externos.
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Mejor percepción internacional. Puede mejorar la confianza de mercados e inversores, reflejando que México está exportando más y depende menos de deuda externa.
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Tasa de cambio y reservas. Podría aliviar presiones cambiarias y contribuir al fortalecimiento de reservas internacionales, lo que fortalece la capacidad del país para enfrentar crisis.
3. Riesgos y matices: por qué no relajarse
Sin embargo, este resultado no garantiza un cambio estructural automático. Entre los riesgos se encuentran:
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Dependencia de factores externos. Una mejora coyuntural en demanda internacional o recuperación de mercados puede revertirse; si la demanda externa cae, las exportaciones no petroleras pueden sufrir.
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Déficits en otros componentes. Aunque la cuenta corriente está en superávit, algunos rubros como servicios o mercancías petroleras continúan bajo presión.
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Debilidad del consumo interno. Un superávit externo suele reflejar exportaciones relativamente fuertes respecto a importaciones, lo que puede indicar una demanda interna débil o retraída.
Por tanto, el país no debería interpretar este dato como una señal para descuidar reformas estructurales, impulso al consumo doméstico o políticas para diversificar exportaciones y atraer inversión productiva.
4. Qué debe observarse en los próximos trimestres
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La evolución de la balanza comercial de bienes no petroleros y su sostenibilidad.
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Si el superávit se consolida o cada vez depende más de factores externos temporales.
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Cómo evolucionan los déficits en servicios y otros componentes de la cuenta corriente.
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El comportamiento de reservas, tipo de cambio y flujos de capital.
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Políticas internas que fortalezcan producción, productividad y demanda local.
Conclusión
El superávit de 2,325 millones de dólares en la cuenta corriente del tercer trimestre de 2025 representa una señal favorable para la estabilidad externa de México. Sin embargo, dicho resultado debe entenderse como una oportunidad, no como garantía. Para traducir ese saldo positivo en una ventaja sostenible será indispensable mantener políticas económicas responsables, fomentar exportaciones competitivas, fortalecer la demanda interna y reducir vulnerabilidades externas. Solo así este respiro coyuntural podrá contribuir de manera verdadera al fortalecimiento macroeconómico del país.