Datos clave del repunte
Según el sondeo citado por Forbes México, la mediana de las proyecciones para la inflación general se coloca en 3.56% anual, lo que representa un alza respecto a las quincenas anteriores. Por su parte, la inflación subyacente —que descuenta los bienes más volátiles— se estima en 4.32%, permaneciendo por encima del rango meta oficial. Además, en comparación quincenal, los precios habrían subido 0.42%, mientras que para la subyacente la estimación es mucho más moderada, de 0.05%.Implicaciones para la política monetaria
El aumento de la inflación complica el escenario para el Banco de México (Banxico). Aunque ya recortó su tasa referencial a 7.25% hace poco, el repunte de precios podría obligar a la institución a frenar los recortes futuros o abordarlos con mayores precauciones. De hecho, según la minuta reciente de Banxico, algunos miembros consideran la posibilidad de otro recorte —posiblemente de un cuarto de punto porcentual—, pero el repunte inflacionario podría erosionar ese margen.
Riesgos estructurales y de percepción de mercado
Este repunte sugiere que las presiones inflacionarias podrían no ser solo temporales. Si la subyacente se mantiene elevada, podría reflejar un problema más estructural relacionado con costos, demanda interna o choques en oferta.
Además, los mercados podrían interpretar este repunte como una señal de que Banxico no bajará tanto las tasas como esperaba, lo cual podría afectar el costo del crédito, la inversión y la confianza de consumidores.
¿Qué hacer a partir de ahora?
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Para Banxico: debe balancear entre su mandato de controlar la inflación y la necesidad de impulsar la economía vía tasas bajas.
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Para inversionistas: monitorear de cerca los próximos datos de inflación y las decisiones de política monetaria; un repunte sostenido podría cambiar las expectativas de tasas.
- Para empresas y consumidores: contemplar escenarios donde el financiamiento sea más caro de lo previsto si los recortes se moderan.
Conclusión
El repunte estimado de la inflación en la primera quincena de noviembre representa una encrucijada para la política monetaria de México. Si bien Banxico ha mostrado disposición para seguir relajando tasas, una inflación subyacente persistente podría frenar ese camino y profundizar las dudas del mercado sobre hasta dónde pueden bajar los costos de financiamiento. En este contexto, la credibilidad de la estrategia de desinflación será clave para determinar si el próximo recorte es viable o si se debe adoptar un enfoque más cauteloso.